Viki Ospina, de blanco ante la vida

Cuando cumple 48 años de fotografiar la realidad humana y 70 años de vida, la barranquillera alista una exposición retrospectiva sobre su trasegar por movimientos sociales de los años 70. La escuchamos hablar en la cocina de su casa sobre sus posturas filosóficas sobre la vida, la muerte, la fotografía y la educación.

Fue la primera reportera gráfica del país y abrió con su audacia un campo para otras mujeres. Lo hizo sin proponérselo, solo siendo fiel a esa postura que repite en su charla como un mantra: “Estar de blanco ante la vida… Estar de blanco ante la vida”. Se refiere a la necesidad de observar las cosas con todos sus matices, estar libre de prejuicios y recibir lo que vaya llegado. Lo dice cuando habla de su manera de hacer fotografías, pero en su discurso se refleja también como una práctica permanente en su vida personal.

Sus estudios de filosofía en Europa y esa naturaleza abierta, que ella reconoce como de “unidad universal” o como la idea de que “todos somos uno”, le han permitido reconocerse en otros y encontrar conexión profunda con esos otros. “La fotografía tiene que ver con la condición humana y con la pregunta de quiénes somos. Una foto tiene la capacidad de revelar el carácter y la esencia de las cosas más allá del disfraz de la imagen. Cuando te fijas en los ojos de un niño, de un viejo, de un campesino, descubres una verdad que no se puede disfrazar”. En encontrarla, captarla y compartirla, está el valor de la fotografía.

En su carrera profesional como reportera gráfica, realizó trabajos para Cromos, El Periódico y la agencia Reuters, entre otros medios. También hizo fotofija para largometrajes de Gustavo Nieto Roa y para programas de televisión como Yuruparí, con el que participó durante seis años en la promoción de la identidad cultural y cultura popular. Parte de ese trabajo estuvo expuesto durante ocho años en la salas de espera del Aeropuerto El Dorado con un proyecto que se llamó Arte fotográfico para un espacio de mucho público. https://youtu.be/_X89yx6ECKU

Hablamos con Viki sobre su vida, su trabajo y sus posturas filosóficas sobre la vida, la muerte, la fotografía y la educación. Aunque dice que su pretensión al hablar con alguien jamás es enseñar, es lo que hace de manera natural con sus reflexiones. Aquí algunas de las que nos compartió:

Sobre la fotografía

  • La fotografía es una forma de conexión e intimidad con la experiencia vital de todos. Yo solo entiendo el mundo tomando fotos. Es mi forma de aislar de la realidad lo que me atrae, y las imágenes que veo me hacen entender el universo. Siempre es la vida la que ha estado presente en todas mis fotos.
  • Creo que el observador, que es el alma, transforma lo observado. Cuando tomas una foto, haces que lo observado cambie.
  • La fotografía vende, puede manipular, cambiar los sueños y deseos de la gente. Hoy hay un gran amor por la imagen y para sentirte contemporáneo debes tener una cámara digital, un computador, una tableta… pero no se trata tanto de la tecnología sino de aprender a ver. Estamos en un momento de búsqueda de la verdad. Ya sea fotografía conceptual o directa, hay una búsqueda de la verdad del ser humano a través de la fotografía.

Sobre la vida

  • Yo no creo en la palabra “espectacular”. Hoy en día te dicen “tienes que hacer algo espectacular”. Para mí lo más espectacular es no ser mediocre. Es hacer tu trabajo bien hecho. Si eres un barrendero, barre bien. Eso es lo espectacular.
  • La revolución es de adentro hacia afuera.  Creo mucho en los valores humanos, creo que nuestra esencia es amor y que estamos en la vida para servir a los demás con las cualidades que dios nos dio.
  • El artista debe verse como un instrumento de la vida. Mientras más vacío esté de personalidad -porque la personalidad es como la ropa que está siempre cambiando-, mientras más deje que el universo actúe a través de él e interfiera menos, más va a poder ver su canción… Siempre estamos cantando la misma canción, cada artista está cantando una canción con diferentes formas. La mía empezó a los tres años en el kínder, cuando me preguntaba “¿quién soy yo?” La pregunta tenía una fuerza que me podía enloquecer. Ahora pienso que todos somos uno. Y tal vez esa fue la canción que vine a cantar desde chiquita: siempre he hablado con toda clase de gente, de chiquita me iba de la mano con cualquier extraño y durante la vida descubrí que encontrarse con todos estos extraños y darse cuenta de que son iguales a ti es encontrar esa conexión profunda que nos une y que está más allá de las palabras.
  • La vida es luz y sombra, y hay muchos grises entre la luz y las sombras.
  • Somos pura potencialidad con capacidad de creación. Puedes hacer de tu vida un paraíso o un infierno.  La pregunta es a qué le pones atención en tu vida. ¿Le pones atención a la enfermedad o a la salud? ¿A lo más horrible o a la belleza?

Sobre la muerte

  • Nadie se inventa la muerte, normalmente la muerte tiene mucho que ver con la forma como has vivido. Pero la muerte no es la muerte. Siempre estamos vivos y lo único que existe es la vida. Tal vez pasamos a otras dimensiones, pero la vida es pura evolución y siempre estaremos evolucionando.  Estoy planeando una exposición que se llama Los que se fueron, sobre personajes públicos que ya murieron; también sobre amigos míos que han muerto. Hay que prepararte cuando te vas acercando nuevamente a la fuente de donde vienes.

Sobre su rol de maestra

  • Si eres profesor, se supone que estás para enseñar, pero enseñar implica un proceso de cambio. Si no cambias, el cerebro se muere, no hay conexiones. Yo lo que les enseño es una actitud, todo lo demás está en los libros. Solamente puedes enseñar lo que has experimentado, lo demás es carreta.

Estudiantes de Viki Ospina en la Universidad de los Andes hablan sobre la experiencia en sus clases de fotografía del Departamento de Arte.