Carta de despedida para Catalina Parra Moreno

Carta de despedida para Catalina Parra Moreno

“Dibujar es una forma de habitar, recorrer e incluso construir tu mirada sobre el mundo. Para mí el hecho de sentarse a dibujar es una actividad parecida a la meditación, me permite desconectarme y recorrer con las líneas, punto tras punto, y de trazo en trazo, cada segundo que va pasando. Es materializar el tiempo y los segundos con mi mano y mi mirada enfocadas en esa especie de meditación.“

 

Catalina Parra

Cata Parra era una persona especial, tenía esa forma tan suya de revolucionar su entorno, con esa dulzura y elocuencia que la caracterizaban. Ella tan mujer, tan hada, tan bruja y tan artista. Para Cata el arte era catalizador de la vida, le interesaban los procesos de transformación energética y la vida de otros organismos como metáfora de lo que sentimos. Su cotidianidad estaba rodeada de colores, flores, seres de otro planeta, juntanzas, danzas y regocijo. En sus dibujos habitaba el mundo y creaba universos propios. La línea le funcionaba de brújula para intuir el camino. Ella le dio espacio al silencio, a lo sutil, a la magia.

“Como si mi mano y mis ojos fueran un canal para materializar ideas que realmente no sé si surgen de mí, en todo caso lo veo como que soy un canal.“

Hizo doble titulación  en Arte y en Lenguaje y Estudios Socioculturales en la Universidad de los Andes, un intercambio en la Universidad Sorbonne de París, en la Facultad de Literatura Comparada y un Máster de Medios, Comunicación y Cultura en la UAB en Barcelona. Estaba comenzando a indagar en la Arteterapia y sus posibilidades de expresión donde podía combinar dos de sus grandes intereses: el arte y la sociedad.

“Acompáñame en este viaje terrenal a canalizar la vida y el amor por medio del arte y la expresión plástica“

De ella aprendimos como la quietud y la calma son una virtud de la sabiduría, ya que siempre tenía las palabras adecuadas para cada persona, cuidaba mucho de las y los suyos, su forma de decir las cosas, fuerte, contundente pero con la dulzura más pura que solo una mujer sabia podría expresar, un alma vieja (como dicen algunos).

Ella era una disfrutona, gozaba de la simpleza de las cosas y se dejaba sorprender entre risas, con los detalles más sutiles de la vida, como un rayito de sol por la venta, un té en un tarde fría, o un baile a la luz de la luna. Le encantaba caminar y encontrar su referentes en las calles. Dejó  a un lado el cubo blanco de las galerías y museos, para sumergirse en la vida y sus relaciones.

Dedicó su vida a iluminar el alma de las personas que la rodeaban, con bromas elocuentes, comentarios descabellados, colores y pequeños detalles que alegran el día, la semana o el año de cualquiera que se dejara llevar por su magia. Cata fue una rebelde, feminista, orgullosa de ser mujer y guerrera, ella era poema. 

“Lo femenino como elemento imprescindible para equilibrar nuestra sociedad tan racional, tan desigual, desequilibrada, a veces tan fría e individualista.“

Su trabajo y su arte, aunque siempre cargado de mundos fantásticos y explosiones de color, era político. Ella creía en que podíamos construir un mundo mejor, más justo y más humano, Cata era cuidado, empatía y corazón.

En los últimos años dedicó su trabajo a poder llevar un mensaje de solidaridad y empoderamiento a través del arte, la cultura y la salud mental. Ella es y será justicia, también voz y respaldo, ya que siempre buscó que todas y todos tuviéramos un lugar y un espacio para expresar sin miedo a ser juzgados. Ella representa la fortaleza y valentía de cultivar el ser. Nos enseñó a trazar un recorrido interno.

“Es por eso que lo veo como una metáfora de nuestro recorrido por la vida, en la cual caminamos, recorremos, nos movemos, frenamos, cambiamos de ruta y al final somos una línea que ha dado vueltas y vueltas, que ha ido generando una o varias imágenes y así una línea, una historia, una identidad. Una o varias líneas que es al final el dibujo de nuestra existencia, de nuestro paso por este plano.“

Su partida, aunque repentina y fulminante, nos permite recordar con cariño la grandeza de su corazón y lo potente de su mensaje “No creí que algún día comprendería lo que realmente significa la palabra NUNCA y el concepto detrás de ella al lado de un verbo: nunca volver a ver, nunca volver a abrazar, nunca, sin embargo, volver a ser lo de antes. Ahora el “nunca más” tiene un sentido y de repente todo me parece que va más en serio. El tiempo, las decisiones, la vida, y por eso mismo la muerte, la muerte es real ahora. Y me parece que el tiempo a veces se detiene para que yo pueda recordar” (A mi padre, un suspiro.)

Hoy el tiempo se detiene para recordarla a ella, Cata Parra nos enseñó a hacer del amor un oficio, de nuestra alma un templo y de nuestro cuerpo un jardín que debemos cuidar y acompañar hasta poder verlo crecer y florecer, gracias por enseñarnos un poco más sobre el arte de vivir.

Te llevamos en el corazón,

tus amigas

La citas fueron tomadas de la entrevista Catalina Parra: Habitar el lenguaje a través del dibujo y el arte. Revista Purgante.