“En realidad, todos estamos haciendo cosas. Más que artistas, que suena hueco y pomposo, somos artesanos, es decir, gente que hace cosas.”[1]

Hoy no hay ejercicio, hoy no hay carreta autónoma. Hoy sólo pienso en el cliché del artista: el bohemio, el libre, ‘el como el viento’. Es gracioso porque puede que lo sea, pero lo veo más desde la creación y la capacidad de pensar más allá de lo que ofrece el mundo. Pero la “vida” como tal del artista (o del que-hace-cosas) no es tan libre, tan bohemia. Hay trabajo, hay sudor y hay lucha. Hay trasnochadas y reflexiones sobre cómo conseguir material y cómo poner el pan sobre la mesa. Pero hay levedad en la forma en la que, desde esa misma pesadez, el artista se relaciona con el mundo: debe salir, debe mirar, debe hablar. Debe pensar sobre todo y sobre nada, e incluso puede no hacerlo. En cierto modo puede hacer lo que se le de la gana; no ha de quedarse quieto, ni de cuerpo, ni de mente o espíritu.
Somos gente que hace cosas y eso es leve. Lo pesado es pensar qué cosas, y si ver la carreta que nos metemos en la cabeza es un yunque que podemos soportar.

María José Dávila

[1]Enrique Vila-Matas, Historia de la literatura portátil. Barcelona: Anagrama, 2000. P. 81.

La primera palabra: Jack Kerouac toma una mirada fresca a Jack Kerouac

“La vergüenza parece ser la clave para la represión en la escritura [y en otras cosas], así como en el malestar psicológico. Si no se adhiere a lo que primero pensó y a las palabras que trajo el pensamiento, ¿cuál es la sensación de molestia de todos modos, y cuál es la sensación de imponer sus mentiras sobre otros, o, es decir, esconder sus pequeñas verdades de otros? En el Sutra de Surangama, Gotama Budda dice: “si ahora estás deseoso de comprender más perfectamente la Iluminación Suprema, debes aprender a responder preguntas de forma espontánea sin recurrir al pensamiento discriminativo.”

La traducción es de google. Jack Kerouac, “La primera palabra: Jack Kerouac toma una mirada fresca a Jack Kerouac”, en The Portable Jack Kerouac, ed. Ann Charters (New York: Penguin Books, 1995), 486.

 

 

———— 05-02-19. À Transmilenio. Je suis à Transmilenio, Bogotá se fue porque no le contesté el teléfono patía. Faber Castell se lavó las bonito lado puente arranca desde el cuento p p p. Son dos equis edificios bruummm, rum comme le Transmilenio. La partitura roja del pasto shshshsh tiene como objetivo esta tarde derribo de come de pájaro columna. Maleta azul sucia se mezcla con UPN. Trayecto rápido del Transmilenio hágale rápido uh.  SH SH SH ventana suena como fresca gresca greca veinte años de casado. Sólo un mes muchacha vienen de la última pueblo agua. Caminando sobre la tele, listo.  Aquí acaba #1, excelente hijo.
26/2/2019

Todos estamos haciendo cosas

“En realidad, todos estamos haciendo cosas. Más que artistas, que suena hueco y pomposo, somos artesanos, es decir, gente que hace cosas.”[1]

Hoy no hay ejercicio, hoy no hay carreta autónoma. Hoy sólo pienso en el cliché del artista: el bohemio, el libre, ‘el como el viento’. Es gracioso porque puede que lo sea, pero lo veo más desde la creación y la capacidad de pensar más allá de lo que ofrece el mundo. Pero la “vida” como tal del artista (o del que-hace-cosas) no es tan libre, tan bohemia. Hay trabajo, hay sudor y hay lucha. Hay trasnochadas y reflexiones sobre cómo conseguir material y cómo poner el pan sobre la mesa. Pero hay levedad en la forma en la que, desde esa misma pesadez, el artista se relaciona con el mundo: debe salir, debe mirar, debe hablar. Debe pensar sobre todo y sobre nada, e incluso puede no hacerlo. En cierto modo puede hacer lo que se le de la gana; no ha de quedarse quieto, ni de cuerpo, ni de mente o espíritu.
Somos gente que hace cosas y eso es leve. Lo pesado es pensar qué cosas, y si ver la carreta que nos metemos en la cabeza es un yunque que podemos soportar.

María José Dávila

[1]Enrique Vila-Matas, Historia de la literatura portátil. Barcelona: Anagrama, 2000. P. 81.

19/2/2019

Llévame a un sitio inútil

Por favor

Por, favor. Por favor. Por favor. Llévame a una página inútil

 

5/2/2019

El secreto de la iluminación suprema

La primera palabra: Jack Kerouac toma una mirada fresca a Jack Kerouac

“La vergüenza parece ser la clave para la represión en la escritura [y en otras cosas], así como en el malestar psicológico. Si no se adhiere a lo que primero pensó y a las palabras que trajo el pensamiento, ¿cuál es la sensación de molestia de todos modos, y cuál es la sensación de imponer sus mentiras sobre otros, o, es decir, esconder sus pequeñas verdades de otros? En el Sutra de Surangama, Gotama Budda dice: “si ahora estás deseoso de comprender más perfectamente la Iluminación Suprema, debes aprender a responder preguntas de forma espontánea sin recurrir al pensamiento discriminativo.”

La traducción es de google. Jack Kerouac, “La primera palabra: Jack Kerouac toma una mirada fresca a Jack Kerouac”, en The Portable Jack Kerouac, ed. Ann Charters (New York: Penguin Books, 1995), 486.

 

 

———— 05-02-19. À Transmilenio. Je suis à Transmilenio, Bogotá se fue porque no le contesté el teléfono patía. Faber Castell se lavó las bonito lado puente arranca desde el cuento p p p. Son dos equis edificios bruummm, rum comme le Transmilenio. La partitura roja del pasto shshshsh tiene como objetivo esta tarde derribo de come de pájaro columna. Maleta azul sucia se mezcla con UPN. Trayecto rápido del Transmilenio hágale rápido uh.  SH SH SH ventana suena como fresca gresca greca veinte años de casado. Sólo un mes muchacha vienen de la última pueblo agua. Caminando sobre la tele, listo.  Aquí acaba #1, excelente hijo.