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Textos Cultural Agents Reloaded: The Legacy of Antanas Mockus por Lucas Ospina

Laura Palma noticias

Mockus artista por Lucas Ospina

La carrera artística de Antanas Mockus comenzó de manera oficial en 1993, en un encuentro nacional de artes, en la Universidad Nacional donde actuaba como rector. Mockus intentó hablar pero fue abucheado por una inmensa minoría, entonces le dio la espalda al público, se bajó los pantalones y con sus manos abrió sus nalgas. El culo del santo hizo el milagro: la grabación se filtró a un noticiero y todo el país mediático lo vio. A las pocas horas Mockus era linchado por el statu quo: el principal opinador de El Tiempo y el Rector de la Universidad de los Andes pidieron al presidente de la República que lo destituyera, la eterna directora del Museo de Arte Moderno dijo que era “vulgar” e “innecesario” y el Director del Departamento Administrativo de Seguridad clamó por un análisis siquiátrico. Mockus respondió con su renuncia, con lágrimas, pero antes le dejó a un noticiero una sonrisa y comparó su acción plástica con un análisis rayano en el formalismo: su representación “tenía el color de la paz”, “blanco”, como la piel caucásica heredada de su madre, una artista lituana.

Texto completo: http://lasillavacia.com/elblogueo/lospina/35164/mockus-artista

El abogado de Santos y el abogado del diablo

Luis Guillermo Vélez, del blog “La Dimensión Desconocida” en La Silla Vacía, se me adelantó con su última entrada: compara a Antanas Mockus con un personaje de Peter Sellers y me gana por dos días con la primicia de la analogía.

La película se llama “Desde el jardín”, en inglés la titulan “Being there ”, algo así como “estar ahí”. Trata de un hombre llamado Chance que nunca, y nunca es nunca, ha salido de las cuatro paredes del modesto palacete donde es jardinero de un viejo caballero de Washington.

Un día su amo muere y Chance, que solo conoce el mundo a través de la televisión, debe salir. Por pura suerte, o chance, o por distraído, Chance es levemente atropellado por una millonaria que temerosa de una demanda se lo lleva a su gran mansión y lo entrega al cuidado del cuerpo médico que se encarga de su marido enfermo. En el camino ella le da un bautizo de alcurnia a Chance, que no es muy dado en hablar: cuando él le dice su nombre y lo que hace, “Chance, el jardinero” (“Chance, The Gardener”), ella hace lo que hace todo el mundo en la película hace, oye lo que quiere oír y escucha “Chauncey Gardiner”, para luego asumir que es algo de los Gardiner de tal o por cual lugar. Ella es la esposa de Benjamin Rand, un gran cacao al que los presidentes, aun el de Estados Unidos, le deben su puesto y le reconocen los favores recibidos con visitas donde muestran su gratitud y lealtad. La escena que sigue es un diálogo entre el cacao mayor, el Presidente y el visitante “Chauncey”, es la escena que usa Vélez en su texto para sustentar que en “la película uno se ríe de este intercambio porque sabe que Chance es un idiota y que respondiendo con metáforas tiene descrestados a todos por su sabiduría e inteligencia, incluyendo al presidente del país.” Copio y pego lo que Vélez copió y pegó:

“El Presidente: Señor Gardiner, no está usted de acuerdo con Ben, o ¿cree que podemos estimular el crecimiento con incentivos temporales?
(Una larga pausa)
Chance El jardinero: Mientras la raíz no esté cortada, todo está bien. Y todo estará bien en el jardín.
El Presidente: En el jardín.
Chance El jardinero: Si. En el jardín el crecimiento tiene sus estaciones. Primero llega la primavera, luego el verano y después tenemos el otoño y el invierno. Y luego tenemos la primavera y el verano de nuevo.
El Presidente: Primavera y verano.
Chance El jardinero: Si.
El Presidente: Luego el otoño y el invierno.
Chance El jardinero: Si.
Benjamin Rand: Creo que lo que dice nuestro brillante amigo es que le damos la bienvenida a las inevitables estaciones de la naturaleza, pero nos molestan las estaciones de nuestra economía.
Chance El jardinero: ¡Si, habrá crecimiento en la primavera!
Benjamin Rand: ¡Hmm!
Chance El jardinero: ¡Hmm!
El Presidente: Hm. Bien señor Gardiner, debo admitir que esa es una de las propuestas más refrescantes y optimistas que he oído en un muy, muy, largo tiempo.
(Benjamin Rand aplaude)
El Presidente: Y admiro su buen sentido común. Eso es precisamente lo que necesitamos en el Congreso”

Texto completo: http://lasillavacia.com/elblogueo/lospina/13908/el-abogado-de-santos-y-el-abogado-del-diablo

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