Triste frío y triste calor

Él vive por el hielo. Vive por el hielo por la nieve por la lluvia. Yo vivo por el calor. Moriría quemada pero nunca en el hielo. Creo que ahí está el fondo de por qué no nos entendemos.

Él vive por el afuera. La ropa la casa el avión las materas. Yo vivo por el adentro. Los ojos mi diario mis poemas mis cuadros.

A él le gusta mercar. Le gusta mercar y cocinar y limpiar y organizar. A mí me gusta hacer desorden y dejarlo así. Hasta que en mi cuarto no pueda caminar, no levanto esa ropa ni porque me vayan a pagar. Pero él limpia todo y cocina de todo. El ceviche el pulpo el risotto y el humus. Yo vivo de arroz con huevo. Y a veces lentejas.

Y decora la casa como un puto diseñador. Que las luces amarillas las sillas y el mesón. Por mí con que sirvan las cosas y no se vea tan feo no me mata el color.

Él que se viste para encajar. La ropa de marca los zapatos y el saco. Yo que me visto por comodidad. En pijama en chores y el maquillaje de colores.

Él tiene problemas de rabia. Saca todas las groserías desconocidas. El alfabeto en amenazas, gritería y desesperanza. Él hierve por fuera. Manda el fuego a matar. Yo nunca diré que estoy brava. Monosilábica desesperante y mi odio encerrado repugnante. Yo congelo por fuera. Sin palabras sin movimiento, miradas de hielo y de cementerio.

Pero él por dentro es una helada. Tormenta de nieve lanzando granizo, temible blanco de hielo en el piso.

Yo por dentro soy un infierno. Incendio extendido de humo y de gritos, maldito volcán de cuerpos ardidos.

Él es de actos. Hice esto para ti. Yo de palabras. Eres preciosa y me encantas.

Y él enfurecido triste. Y yo triste enfurecida. Chorreado en lágrimas de hielo y yo en lágrimas de vapor.

Él se amarra la cuerda en el cuello. Y yo entre los cuchillos me muero.

Y ambos irremediablemente tristes. Triste frío y triste calor y nunca sabremos cómo hablarnos mejor. Porque yo no entiendo su rabia triste. Y él no entiende mi triste rabia.

Y la tristeza no ha sido suficiente para unirnos mejor.

Ahora vemos nuestras lágrimas y nos herimos peor.