me acuerdO, me preguntO y recuerdO

Me acuerdo de que antes de leer, gozo el olor del libro.
Me acuerdo que mi memoria olfativa asocia el aroma de un libro nuevo con notas de vainilla o algo limpio y suave; Pero cuando huelo un libro viejo lo asocio a un olor más fuerte, con carácter. 

Se que el olor y las características de los libros nuevos y antiguos me recuerda a los opuestos. 
O son limpios o son sucios
O están en buen estado o no
O están sub-rayados o no
O si tienen post-its o no
O si o no

Me pregunto por qué el si o no  son dos palabras y una letra que solo se asocian a una decisión o a una causa y efecto, recordandome a ese momento en el que estoy en el proceso de elección de un libro.

Me pregunto si lo compraba o no. O si no compraba el libro de ilustraciones y tapa dura, perdería la oportunidad de poner esa joya en mi librero. Pero si lo compraba no podria adquirir mas libros este mes.

Me pregunto y lamento que en lo que voy de este texto haya escrito la palabra si o no  -en especial la letra O- muchas veces. Pero quiero que entiendan que la decisión de comprar un libro O no, O comprar muchos libros O pocos genera una sensación bastante extraña a la hora de gozarme el libro O la lectura. Ya que cuando compro un libro caro pero que en verdad me llama la atención, disfruto mucho su lectura. Pero cuando compro un libro que no me gustó pasa todo lo contrario, no lo disfruto y empiezo a lamentar ver los extractos de mi cuenta de ahorros. 

Me pregunto si la billetera de mamá se sentía decepcionada cuando compraba los libros para el colegio pero no los leía. Pero también recuerdo que hay libros que si leí en el colegio y que disfrute bastante.

Recuerdo leer Kitchen de Banana Yoshimoto en noveno grado, y volver a disfrutarlo en la cuarentena.

Recuerdo cuando pidieron en undécimo Kafka en la orilla, y ahora he leído como 6 libros de Murakami.

Recuerdo cuando estaba en primaria y me toco leer un cuento de una indígena que con su familia, y a causa del conflicto, se desplazó  Bogotá. Disfrute tanto ese libro que, cuando vino el autor al colegio, nos hizo una pregunta a la que respondí bien. Me gane un libro y la firma del autor.

Recuerdo que gozo la lectura cuando el libro me atrapa por completo, al igual que cuando las colchas me abrazan durante las tardes frías y lluviosas de Bogotá. También disfruto leer en la casa de mi abuelo en Girón, Santander. Me encanta sentarme en la silla roja de plástico y poner mis pies descalzos en el balcón.

Recuerdo muchas cosas que disfruto de la lectura pero tendré que parar de escribir porque se suponía que era un texto(s) corto con arranque -que la verdad no se si lo realice bien-.