El Empujón del Desamor


_Base

Está amaneciendo. Una pareja casada haciendo senderismo. La ladera es empinada. La mujer S va adelante, con ánimo y ritmo firme. El hombre M va atrás, lento, fatigado, y con una actitud extraña. Se acercan a un claro al borde de una alta roca con vista hacia el valle boscoso. S se detiene al borde para admirar el paisaje. Abre su termo y empieza a tomar agua. M está parado detrás de ella, vacilando. Agarra impulso y la empuja. M sonríe. Suena un grito, S está agarrada de un saliente de la roca, un poco golpeada. M se asusta, no sabe qué hacer. S se deja caer al suelo, lastimada se levanta y camina lo más rápido posible de regreso al carro. M la sigue, asustado, disculpándose, explicándose. S lo mantiene lejos gritando. Llega al carro, se sube y arranca velozmente dejando a M atrás, solo. S sonríe.

A partir de The Romanoffs S01 Ep. 2, de Matthew Wiener.


_Versiones Múltiples:

Solo diálogos

—¿Quieres que paremos?
—No no, ya quiero llegar al final
—¿Seguro? ¡Te ves agotado!
—Uhhh–ah, es por el sudor, pero voy bien…
—Igual no falta mucho, si es que recuerdo bien
—Sigamos. Uh–ahh–uh–aaah

—Que bello. Como extrañaba esta vista. Es…perfecta.
—…
—¿Quieres agua?
—No
—…
—…
—¡AIHH!
—Uhh–ahh–uuuh–ahhh–uh–ah ah … hmmm
—…
—…
—¡¿QUÉ TE PASA IMBÉCIL?!
—¡S! Perdón, no sé que me ocurrió…Me resbalé sobre ti… Mierda, qué hice, qué hice.
—Ahhuh. ¿Qué hago qué hago?
—Tranquila, ya voy, ya llego.
—¡Cállate imbécil! No te me acerques.
—S, tranquila. Por favor, escúchame.
—¡NO TE ME ACERQUES!

—Perdón, te juro que no sé que pasó. Estaba cansado y resbalé.
—¡No quiero escucharte! No me sigas. No puedo creer que tuvimos que llegar hasta este punto para darnos cuenta de que no queremos seguir con esta farsa.
—¿Qué dices?
—¡TRATASTE DE MATARME DESGRACIADO! Esto se acabo, PARA SIEMPRE.
—AHH. AHH. Ghaa, fuu fu. AHH
Adieu maldito.
—…


Narrativa:

Hacía dos años que S y M no salían juntos a caminar a la reserva. Era un amanecer que prometía un bello día. S estaba muy animada y alegre de que su esposo le propusiera salir. Ella caminaba llena de vitalidad, llevaba la delantera y no quería detenerse. M iba atrás, lento y sudoroso. Se esforzaba por seguirle el ritmo a S. No paraba de mirarla, y también vigilaba su alrededor constantemente. S se detiene en un pequeño claro, un borde rocoso con vista hacia el valle. —Como extrañaba esta vista. Es… perfecto—el paisaje le parecía hermoso, se podía ver al sol revelarse detrás del dosel boscoso. M la observa atentamente, aún desde atrás. Permanece estático, cada vez con una mirada más grave. Aprovechando la ocasión, S abre su termo y empieza a tomar agua. Justo en este momento, M se abalanza con los brazos estirados hacia ella y la empuja de la roca escarpada. S no tiene tiempo para reaccionar y lanza un grito apagado mientras cae. M observa el paisaje mientras sonríe, al fin lo encuentra hermoso y apacible. Se escuchan aves a lo lejos, tal vez un águila. ¿Será esta la mismísima libertad?

—¡¿Qué te pasa imbécil?!—se escucha decir. M baja la mirada y ve a S agarrada de un saliente de la roca. S continúa gritando mientras M se sorprende y se asusta. No sabe qué hacer. —¡Lo lamento! No sé que pasó, me resbalé—dice él. M se suelta y cae de nalgas al suelo mientras emite un grito doloroso. La altura total de la roca no era más de cinco metros. M se apresura a encontrar un camino para descender hacia ella, mientras grita excusas confusas sobre lo ocurrido. S se levanta adolorida y asustada, su cuerpo se retuerce a cada paso, pero ella solo quiere salir de ahí, escapar de su marido. M la sigue, parece aún más asustado que ella, todo su plan fracasó, y no es capaz de ir hasta el final de este. Se supone que ese ya era el final, y parecía un plan tan perfecto que no vio la necesidad de pensarlo más allá de la caída. S avanzaba, igual de constante que en la subida, pero esta vez guiada por el miedo. Por fin alcanza el vehículo, lo desbloquea y se apresura a sacar algo del bolsillo de la puerta del conductor. Se voltea y M la alcanza. —¡No puedo creer que tuvimos que llegar hasta esto para darnos cuenta de la realidad, que fueras capaz de hacer eso! —dice S. —¡¿Qué dices amor?! —¡TRATASTE DE MATARME DESGRACIADO! Todo se acabó, ¡por fin!— M da un paso hacia el frente y de repente S revela un gas pimienta en su mano que activa directo a los ojos de él, y lo termina con una patada en su sexo. Se sube al carro, lo enciende y arranca velozmente mientras ve en el retrovisor a su exmarido en el suelo, indefenso. S se va calmando lentamente hasta que sonríe. Ella también ahora estaba libre, le emociona su libertad a 80 km/h, “tal vez sea un nuevo comienzo” piensa ella. Lástima que hubiera tenido que llegar hasta el límite de la vida para darse cuenta de que ella quería esto tanto como él.


Un ave relatando un recuerdo…

Chirp. Oi, la otra mañana vi algo de lo más gracioso. Había unos humanos en al borde de esa roca. Parece que estaban preparándose para su primer vuelo, no entiendo porqué si aún no tenían alas. Nunca han tenido. ¡Qué barbaros! Chirp. Uno de los humanos parecía dudar de saltar, y tenía la mirada perdida en el infinito. Me recordó mi primer vuelo, con mamá. El otro humano actuaba de lo más raro, parecía uno de esos carpinteros copetudos, todo errático, y como mi mamá, decidió darle un empujón sorpresa al humano temeroso. A diferencia de mi, este humano no supo dominar el aire y cayo rozando la roca, hasta que se agarro de un peldaño. Quedó ahí colgado el cobarde. El otro también se asustó y quedó aún más errático. Yo creo que se le quitaron las ganas de volar. Se gritaban cosas, parecían enfadados. El humano que colgaba terminó por caerse de rabo al suelo y empezó a caminar como pingüino. Chirp. Estallé de la risa mientras se alejaban y pronto desaparecieron. Aún lo recuerdo y me río.


Reversión

S estaba de buen humor, ya pronto llegaría a la reserva donde la estaba esperando M, su exmarido. Le sorprendió mucho su invitación, hacía dos años que no se veían. Él estaba buscando un anillo que se le había caído en el suelo mientras S parqueaba. —Me alegra que aceptaras venir. Hace tiempos quería volver pero no solo.—dijo M. Se saludaron con sincera emoción y comenzaron su recorrido. La ladera era bastante empinada, pero ambos llevaban un buen ritmo. M iba adelante, sudando bastante. S iba atrás, respirando fuerte, pero con paso firme. Eventualmente se topan con una pared rocosa de no más cinco metros de alto con protuberantes salientes. Ya la habían escalado antes en varias oportunidades, S sabía el camino de corazón. M dice que el prefiere esperar en la cima y ayudarla con el último impulso, y rodea la roca hasta arriba. Mientras tanto, S empieza a escalar, moviéndose de un subiente a otro con gran maestría. M la observa desde arriba. A pesar de haber hecho esto las suficientes veces mientras estaban casados, no podía evitar sentir algo de pánico en ese momento. S continuaba subiendo, un poco fatigada, pero sin perder habilidad. Por fin se acerca al borde y M prontamente le extiende la mano para ayudarla con el último impulso para coronar. Al encontrarse ambos en la cima de aquella roca escarpada, voltean a observar el valle boscoso. El sol aún no terminaba de revelarse. Era un paisaje magnífico. Suenan las aves matutinas y lo que parece ser un águila. —Ya había olvidado este sentimiento, un paisaje que te llena—dice M. —Yo no, es…perfecto. Me hace pensar en los buenos tiempos que vivimos juntos, porque sí los hubo, a pesar de todo—responde S. Después de hidratarse y descansar un poco, regresan ladera abajo, lentamente y conversando cordialmente.


Titular del Q’Hubo

INSÓLITO: Paseo de la muerte a su esposa termina en corazón—y los huevos—rotos.

Hombre planificó asesinar a su esposa en una reserva natural y hacerlo pasar por accidente, pero no contó con que le fuera a salir mal, y el que terminaría en el hospital sería él: solo, con los ojos y los testículos inflamados, sin esposa y prontamente sin libertad.


Canción de Rubén Blades

Estando en el sendero mientras surge el lucero
Una pareja, no muy feliz, subía sin parar
El hombre cansado, pero disimulado, tramaba algo más
Ella animada, no lo miraba, nada podría sospechar

La chica alegre, pelaba el diente, no lo podía evitar
Emocionada, reflexionaba, su relación podría mejorar
Por mucho tiempo, y sin aliento, el hombre la observaba
Pobres infelices que se soportaban en columnas de desilusión

No sabrían que la libertad les llegaría con ironía y desazón.
Un monte hermoso sería el teatro de su desamor
El hombre calculaba mientras jadeaba su proceder
La chica ilusa, sin agotarse dominaba su condición
Con presto paso, guiaba el rumbo y su corazón

Pero al llegar, al claro alto, a descansar
Con un paisaje bastante digno de recordar
Ella reposa mientras se hidrata, el sol se asoma, nadie pasaba
Él toma impulso y por la espalda
La empuja sin dolor

Un grito suena, como una maldición
Él no calculaba con que el barranco no era alto
Venía de abajo, era su esposa, ella no murió

Solo estaba herida y se desprendía
Con paso cojo se alejaba
La decisión estaba clara, todo acabo

Él vacilaba, no se controlaba, no sabía qué hacer
Buscaba explicaciones para lo que no debió hacer
Pero a pesar de su arrepentimiento no había vuelta atrás.

Ella lo dejaba, se apresuraba, quería correr
Alcanzando en su carro rojo la despedida
Y con este su nueva e inesperada libertad

Lo dejó atrás, echado al suelo y con sufrimiento
Los ojos hinchados por un gas pimienta
Y no se arrepiente de aquella patada con que terminó
Y así se despidió de su antiguo gran amor.

He aquí la historia de un desamor incalculable
Que por no hablar, casi termina en tragedia
Pero la ausencia trae la verdad a fuerzas
Nos dice algo particular sobre la libertad
Y así termina el mensaje de esta canción:

Mejor hablar, que calcular
Y con la muerte pretender todo solucionar

Mejor hablar, con la verdad
Y no caer en las tristes bromas del azar

Mejor hablar, que calcular
Y con la muerte pretender todo solucionar

Mejor hablar, con la verdad
Y no caer en las tristes bromas del azar


Con i e í

              í___-___—–[
i___—–|   

i______í 
            |_
               [

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            |_
               |

    ¿?   ¡!
___i___í 
            |_
               |

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            |_
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            ¡!
  ____-i  
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               [’Í $!#&!
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Subjetividad Mental de M

“Casi no vi carros en la entrada, y los que hayan llegado después deben estar aún bien abajo. Es una buena señal. Menos mal.”

“¿De dónde saca tanta energía?… Hmmm, ellos van ya bajando”

“¿Cuál será la altura apropiada para empujarla y que sea contundente? No quiero tener que usar fuerza bruta para rematarla, además tiene que parecer un accidente.”

“¿Cuándo llegará el momento adecuado? Estoy sudando hasta por las uñas. ¡¿Cuánto más?!”

“Pero qué estoy haciendo, ¿y si no funciona? Hasta aquí llegué… No, no. Todo va a salir bien, todas las condiciones parecen confabularse. Solo un empujón en el momento correcto y podré empezar de nuevo.”

“Aghh pero por qué me vine tan arropado, tengo la camiseta pegada y los pies mojados. Debí haber dejado esta chaqueta en el carro. Que idiota.”

“Que mal físico el que me mando. Apenas todo esto pase tengo que volver a hacer ejercicio, así sea ir a la piscina… …. No puedo creer que ella siga tan radiante y constante. Qué come ella que yo no.”

“¿Será que grito o solo lloro o bajo a pedir ayuda? ¿Qué parecerá lo más auténtico? ¿Qué se hace con el cadáver, será que lo arrastro hasta abajo o llegará un helicóptero? Buaa, y lo peor serán todos los trámites, y avisar a los familiares. ¿Será que me dejarán quedarme con la casa en el lago de sus padres?”

“No, yo no quiero parar, quiero que tú te detengas en el sitio adecuado.”

“Tengo miedo, tengo miedo. ¿Por qué me metí en esto? ¿Y si solo olvido este plan?”

“Se está, ¡se está deteniendo! Parece un barranco perfecto. Además, está distraída mirando el valle y al amanecer. Está abriendo su agua. Está distraída. Es ahora o nunca, ES AHORA O NUNCA.”

“No, no quiero agua. ES AHORA O NUNCA. Ya, vamos, vamos, EMPUJA”

“LO HICE, LO HICE, LO HICE. Eso era todo, un empujón y todo acaba.”

“Vaya que bello paisaje, que apacible me siento. Que ligero. ¿Así es que se siente la libertad?”

“Eso… eso fue… ¿la voz de S?·

“¡S! Está viva, no cayó. Sigue viva, no cayó.”

“CARAJO MIERDA MIERDA, ¡¿Qué hago?!

“Fue un resbalón, no se que me pasó, me caí”

“no no, qué hago qué hago qué hago”

“Tengo que bajar a ayudarla, tal vez todo sea aún confuso.”

“MIERDA, no no no, qué hago. Qué digo. No no, no puede ser. Todo era perfecto, cuál era la posibilidad de que pudiera colgarse. Torpe torpe yo. Debí haber usado más fuerza. Corbarde cobarde”

“¿Será que la remato con el termo? NO NO, no puedo usar fuerza. Tal vez pueda arreglarlo. Todavía no hay nadie, ¿será que llego hasta el final con esto? NO NO, ¿qué hice, qué hice?”

“¿POR QUÉ LO HICE? ¿POR QUÉ? Imbécil, imbécil. En qué estaba pensando. No no no, me quiero morir, me quiero morir, quedarme aquí y morir de pena. ¿EN QUÉ ESTABA PENSANDO?”

“Perdón, perdón S, perdón. Tal vez me entienda. S, perdón, no sabía lo que hacía. Qué digo, qué digo. Ya no hay vuelta atrás. Este es mi fin. Tarado torpe y cobarde. Hasta aquí llego. Trágame tierra. ¿EN QUÉ ESTABA PENSANDO?”

“No, no me puede dejar acá. Ella es mejor que esto. Por favor, Dios, dame otra oportunidad. Así no debían terminar las cosas. S, entiende por favor. Por favor. Por favor.”

“PUTAAA, mis ojos, mis pelotas, mis ojos, mis pelotas. DESGRACIADA. ¿Cómo fue capaz? El carro se va, se va, se va. Mis ojos mis ojos. Voy a quedar ciego. Agua agua, ¿dónde está el agua? Mis ojos, mis pelotas. ¡PUTO DOLOR!”


Subjetividad Mental de S

“Que emoción volver. ¿Será que M va a cambiar? Parece que estas terapias carísimas si tienen algo de bueno después de todo. No importa, ya estamos acá, me encanta. Cuanta falta me hacía volver.”

“El aire a esta hora es mi favorito, se siente fresco y ligero en los pulmones. Es como tomar agua… aérea.”

“Por lo menos no he perdido mi resistencia… jajaja, no puedo decir lo mismo de M, pobre, ya va sudando hasta por las uñas. Igual que conste que fue su idea subir.”

“Bueno, si no quiere parar tampoco lo voy a obligar. Además, yo me siento aún plena. Puta, que buen físico.”

“Debí haber traído algo de yerba. Hubiera sido lo máximo fumar en la cima… Tengo que pedirle a X el contacto del dealer.”

“Ay, el hombre del crucero. ¿Será que hubiera sido buena idea besarlo?… Agh, pero M, ¿será que va a cambiar? ¿será que nos merecemos otra oportunidad?”

“Yo lo amo… pero se ve tan infeliz desde hace unos meses. ¿PERO CÓMO VA A SER MI CULPA? Yo lo he dado todo. Yo lo amo pero no sé si debamos seguir juntos.”

“jajaj, se ve completamente agotado, pobre. Igual no creo que falte mucho. No voy a parar, que se esfuerce un poco más. Que demuestre que le queda algo de espíritu en ese cuerpo barrigón”

“¿Será que aceptaría tirar acá en medio del bosque? Kinky. Mhhh ¿será que le pregunto?… Buua, seguro dirá que no. Está muy aburrido. No entiendo que le pasó, antes el loco por el sexo era él. Y los lugares en donde lo hicimos… … Curioso que vinimos tantas veces acá y nunca se nos ocurrió. ¿Será que se lo propongo? Para animar la relación…”

“Vaya, que vista. Los rosados, los violetas. ¡Ay! ¡El amanecer! No recordaba esta vista. ¿Habíamos tomado esta ruta? Tenemos que parar acá, ¡que hermosa vista!”

“Agua, agua. Ahhhh, que buena cosa todo esto”

“Bueno, si no quiere, mejor para mi. No entiendo, es evidente que está al límite, pero no quiere aceptarlo. Que testarudo.”

“AHh. Agarrar, agarrar agarrar. Fuerza. No te alteres. QUÉ QUÉ ¡QUÉE! ¡EL IMBÉCIL ME EMPUJO! Tranquila, tranquila. Estamos agarradas… no está tan alta la caída. Ouch, ouch, mis dedos. Tengo que soltarme. IMBÉCIL TESTARUDO. ¡¿QUÉ LE PASAA?!”

“PUTA, ¡MI COLA! Aquí sigo, aquí sigo. Ouch, ouch, mis talones. ¿CÓMO FUE CAPAZ ? ¿QUÉ LE PASA? ¡ME EMPUJO!”

“Vamos vamos, tenemos que salir de acá. No dejes que se te acerque. Soporta soporta soporta. Todo va a estar bien. ¿QUÉ TENIA EN MENTE? Por eso me invito. Ya debía saber yo que algo estaba tramando. Aguanta. Aguanta. Este es su fin. ESTE ES SU FIN.”

“No te me acerques hijo de puta. NO NO NO. No puedo creer que me casé con él. ¿Cómo fui tan idiota de seguir con él después de todo? ¿Cómo llegamos a esto? NO NOS AMAMOS, NO NOS AMAMOS. Es evidente. ¡TRATO DE MATARME!”

“El carro, el carro. Ahí tengo un gas pimienta. Va a saber, va a saber… Tengo que llegar rápido, aguanta, ¡AGUANTA! … … En la puerta, en la puerta. HASTA AQUÍ LLEGA TODO ESTO. NO VAMOS MÁS. POR FIN. POR FIN.”

“Sí sí, aquí está. Vas a ver desgraciado. Vas a ver. ¿Cómo llegamos a esto?”

“Te odio te odio, toma esto. Toma esto, no te mato pero te dejo sufriendo”

“Arranca, arranca. VAMOS VAMOS. Sí sí, el desgraciado sigue en el suelo. No puedo tener compasión. Sigue, acelera.”

“¿CÓMO FUE CAPAZ? Es, no… ¡ERA mi esposo! Y aún trato de matarme, ¿QUÉ LE PASA EN LA CABEZA? Que miedo, que miedo, casi muero. Por qué no solo me lo dijo. ¡¿Tan infeliz era el infeliz?! Por qué no solo me lo dijo. ¿Dos meses de terapia y decide matarme? Está loco. Está loco. ¿Cómo seguía con él? Ya lo sabía yo, por qué lo dudaba. Maldito amor tan confuso. Casi muero, casi muero. CASI MUERO. Allá se quedó en el piso llorando. 80 km/h. Vamos vamos. Por lo menos seguimos vivas. No puedo creer que estoy viva después de esto. Y… y soy libre, ¡SOY LIBRE! No volveré con ese animal. Soy libre. Por alguna razón, me siento… me siento… aliviada. Me siento… bien. Desde ahora sin él. Puedo volver a iniciar. Puedo hacer lo que se me de la gana sin preguntarle ni esperar la aprobación de nadie. Otra vez seré yo. Soy libre. No lo amo, lo odio. Soy libre, soy yo, y estoy viva y ya no estaré casa. Me siento… ligera, como el aire del monte. Era tan evidente todo. Por qué lo dude tanto. Vaya, aquí estoy, manejando tan rápido como nunca y me siento mejor que nunca.”


Isaac G. L.
Enero de 2021