Pasto, Heladería Santiago

marzo 23 - 2018

Los encuentros de arte portátil son exposiciones efímeras que duran tan solo unas horas y se construyen a partir de obras de arte que puedan ser contenidas en una maleta.  Cada interesado en participar se acerca al lugar a la hora estipulada, registra su obra y la ubica en el espacio. Son especialmente bienvenidos los objetos que se asumen en sus tres dimensiones. Puede participar cualquier persona que se asuma como artista y señale lo que produce como arte, la única condición es que la obra sea leve. No hay que inscribirse ni registrarse previamente (solo al llegar al lugar) no hay equipo de montaje, ni galeristas, ni mercaderes, incluso, se diría que tampoco hay espectadores. Alimentar la idea de espectadores, es insistir en la mediación del espacio expositivo: esta es una excusa para construir una noción de participación que permita con cierta lejanía acercarse a la falsa oposición espectador – artista.
No compramos ni vendemos nada.
Dubbyn, Familia Pastusa, 2018.
Adrián Montenegro, Arte portátil, 2018.
Adrián Montenegro, Arte portátil, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Román Ramírez, Rino de viaje, 2018.
Román Ramírez, Rino de viaje, 2018.
Jaime Guevara, Queso de Cabeza, 2018.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jennys Obando, Suertudos, 2018.
Acción de Heidi Carmona, El Salado, 2018
Edith Coka, Palacio de Nariño, de la serie Muebles Latinoamericanos.
Hecho en barniz de Pasto. Jaime Guevara, Sin Título, 2018.
Felipe Moreno, Esto es arte?, 2018.
Balde sobre tronco, lleno de hielo. Espacio para preparar el helado de paila, ese mismo helado que ha hecho famosa a la Heladería Santiago.
Gustavo Insandará, Sin Título, 2018.
Gustavo Insandará, Sin Título, 2018.
vista de la Iglesia de Santiago, en el Barrio Santiago, ubicada frente al parque Santiago, desde el segundo piso de la heladería Santiago, 5:30 de la tarde.
Juli Rosero, De la serie artefactos, 2018.
Detalle. Juli Rosero, De la serie artefactos, 2018.
Oficina de Inscripción.
Vista desde la oficina de inscripción.
primer piso de la heladería Santiago
rastros de helado en la heladería Santiago.
Jennys pidiendo helado
Durán, Sin título, 2018.
Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
Detalle. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
Detalle. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
espectador atento. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.

Socorro Rosero atendiendo la heladería que fundó su papá y que hoy maneja con sus cuatro hermanos.
Jennys Obando, El Exprimidor, 2018.
Detalle. Jennys Obando, El Exprimidor, 2018.

Alejandro Domínguez, Pregúntele al diablo, 2018.

Alejandro Domínguez, Pregúntele al diablo, 2018.

La heladería Santiago en el barrio Santiago, ubicada en el costado lateral de la iglesia Santiago que a su vez está en el parque Santiago, es la primera heladería de Pasto. Fue fundada el 6 de diciembre de 1955 por Benjamín Rosero y su esposa Isabel Riasco. Sus hijos Socorro, Arturo, Edgar y Gladys la manejan hoy. En esa época Benjamín e Isabel viajaron a Ibarra, en Ecuador, donde conocieron y aprendieron el oficio del helado de paila y decidieron llevarlo a su ciudad.  El hielo se traía del Nevado Cumbal, a caballo, envuelto en hoja de plátano y frailejón. La fruta se molía en piedra. Elementos básicos para hacer helado de paila: una paila de cobre, una cuchara de palo, hielo, pulpa de fruta fresca, azúcar y sal marina. La temperatura en Pasto varía de los 9° a los 18°.

21/3/2018

Séptimo Encuentro

Pasto, Heladería Santiago

marzo 23 - 2018

Los encuentros de arte portátil son exposiciones efímeras que duran tan solo unas horas y se construyen a partir de obras de arte que puedan ser contenidas en una maleta.  Cada interesado en participar se acerca al lugar a la hora estipulada, registra su obra y la ubica en el espacio. Son especialmente bienvenidos los objetos que se asumen en sus tres dimensiones. Puede participar cualquier persona que se asuma como artista y señale lo que produce como arte, la única condición es que la obra sea leve. No hay que inscribirse ni registrarse previamente (solo al llegar al lugar) no hay equipo de montaje, ni galeristas, ni mercaderes, incluso, se diría que tampoco hay espectadores. Alimentar la idea de espectadores, es insistir en la mediación del espacio expositivo: esta es una excusa para construir una noción de participación que permita con cierta lejanía acercarse a la falsa oposición espectador – artista.
No compramos ni vendemos nada.
Dubbyn, Familia Pastusa, 2018.
Adrián Montenegro, Arte portátil, 2018.
Adrián Montenegro, Arte portátil, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Gustavo Insandará, Sea Cosmos, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Adrián Montenegro, Insoportable, 2018.
Román Ramírez, Rino de viaje, 2018.
Román Ramírez, Rino de viaje, 2018.
Jaime Guevara, Queso de Cabeza, 2018.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jugando con Suertudos, de Jennys Obando.
Jennys Obando, Suertudos, 2018.
Acción de Heidi Carmona, El Salado, 2018
Edith Coka, Palacio de Nariño, de la serie Muebles Latinoamericanos.
Hecho en barniz de Pasto. Jaime Guevara, Sin Título, 2018.
Felipe Moreno, Esto es arte?, 2018.
Balde sobre tronco, lleno de hielo. Espacio para preparar el helado de paila, ese mismo helado que ha hecho famosa a la Heladería Santiago.
Gustavo Insandará, Sin Título, 2018.
Gustavo Insandará, Sin Título, 2018.
vista de la Iglesia de Santiago, en el Barrio Santiago, ubicada frente al parque Santiago, desde el segundo piso de la heladería Santiago, 5:30 de la tarde.
Juli Rosero, De la serie artefactos, 2018.
Detalle. Juli Rosero, De la serie artefactos, 2018.
Oficina de Inscripción.
Vista desde la oficina de inscripción.
primer piso de la heladería Santiago
rastros de helado en la heladería Santiago.
Jennys pidiendo helado
Durán, Sin título, 2018.
Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
Detalle. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
Detalle. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.
espectador atento. Ulises Lima, La serie de shakiras, 2018.

Socorro Rosero atendiendo la heladería que fundó su papá y que hoy maneja con sus cuatro hermanos.
Jennys Obando, El Exprimidor, 2018.
Detalle. Jennys Obando, El Exprimidor, 2018.

Alejandro Domínguez, Pregúntele al diablo, 2018.

Alejandro Domínguez, Pregúntele al diablo, 2018.

La heladería Santiago en el barrio Santiago, ubicada en el costado lateral de la iglesia Santiago que a su vez está en el parque Santiago, es la primera heladería de Pasto. Fue fundada el 6 de diciembre de 1955 por Benjamín Rosero y su esposa Isabel Riasco. Sus hijos Socorro, Arturo, Edgar y Gladys la manejan hoy. En esa época Benjamín e Isabel viajaron a Ibarra, en Ecuador, donde conocieron y aprendieron el oficio del helado de paila y decidieron llevarlo a su ciudad.  El hielo se traía del Nevado Cumbal, a caballo, envuelto en hoja de plátano y frailejón. La fruta se molía en piedra. Elementos básicos para hacer helado de paila: una paila de cobre, una cuchara de palo, hielo, pulpa de fruta fresca, azúcar y sal marina. La temperatura en Pasto varía de los 9° a los 18°.